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COMPORTAMIENTO ENTRE HERMANOS Y HERMANAS...

(ESTATUTO Cap. 4 Vida en común) 

VIDA EN COMÚN ENTRE SOLO HERMANOS Y ENTRE SOLO HERMANAS

4.1 Los Pequeños Frailes, así como las Pequeñas Hermanas, observen la vida en común entre ellos (cf. CIC 665, §1) dentro de sus respectivos claustros, según lo establecido en el horario fijado por el/la Superior/a de la casa, de acuerdo con las necesidades del Espíritu; por tanto, hechas algunas excepciones (cf. CIC 665, §1; cf. Cap. 3, 2), los miembros dentro de sus propias casas compartan todo: oración, comidas, apostolado, trabajos y, sobre todo, participen juntos en la Eucaristía (cf. Cap. 3, 2c), a menos que, por motivos válidos, estén dispensados de hacerlo.

4.2 Toda casa de los Pequeños Frailes o de las Pequeñas Hermanas, además del área reservada para el claustro, tenga siempre - en la medida de lo posible - una hospedería destinada al hospedaje y a la acogida de las personas externas.

4.3 Ningún Pequeño Fraile, ya sea solo o acompañado, podrá entrar jamás en el claustro de las Pequeñas Hermanas (o viceversa), excepto que cuente con un permiso del Siervo local, por motivos justificados.

ACTIDADES EN COMÚN ENTRE HERMANOS Y HERMANAS

 

4.4 Somos una comunidad mixta que realiza su misión en conjunto, pero con las viviendas claramente separadas. Por lo tanto, los momentos en común entre los hermanos y las hermanas se desarrollan de la siguiente manera:

 

EN EL CENÁCULO INTERNO

 

4.5 Los hermanos y las hermanas en el lugar en común denominado «cenáculo interno», según el horario establecido en común, pueden tener la posibilidad no solo de orar juntos y compartir las comidas (o también de trabajar, cuando sea necesario hacerlo en conjunto), sino sobre todo, de poder compartir, en la medida de lo posible, incluso diariamente, las maravillosas experiencias del Señor, a ejemplo de los Apóstoles (cf. Hch 1,14; 2,46).  

 

 

 

EN LOS VIAJES

 

4.6 En nuestros viajes, en la medida de lo posible, los frailes se desplacen siempre haciendo raid (aventón), de dos en dos y despojados de lo superfluo, como el Señor lo recomendó en varias ocasiones (cf. Mt 10,5-14; Lc 10,1-11). En los casos en que también se viaje con las hermanas (cf. Lc 8,1-3; Jn 2,12), los frailes actúen siempre con prudencia, no dejando nunca a las hermanas sin el debido acompañamiento (cf. Tb 5,17; Gal 4,14b). 

 

 

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